Desahucios: el juego del aplazado

El desahucio del número 32 de la calle Somosierra de Logroño se aplazó tras horas de silencio administrativo. Un silencio que el Sindicato de Vivienda en La Rioja califica de «violencia institucional» hacia la familia afectada.

 

|Logroño|

 

El pasado 20 de mayo, medios de comunicación, personas concentradas y el vecindario de la calle Somosierra, presenciamos cómo la comisión judicial no se presentaba a la hora requerida, en el lugar requerido, para desahuciar a una familia.

Las llamadas se sucedían y sólo había ambigüedad e incertidumbre. «Es todo muy opaco. Deberían haber informado», afirmaban desde el sindicato. Algunas personas presentes especulaban sobre la legalidad del procedimiento en caso de que acudieran a otra hora. Otras, sobre la humanidad del procedimiento del silencio.

Porque, a decir verdad, todo transcurre en torno a una madre que vive con sus dos hijas menores. Tres personas que, a las dos de la tarde, debido a un silencio administrativo, no sabían dónde iban a dormir esa noche.

Rondaban las seis y media de la tarde cuando se hizo público el aplazamiento. Dicho aplazamiento, según el Sindicato de Vivienda, había sido negado anteriormente, cuando la inquilina pidió tiempo hasta que sus hijas terminasen el curso escolar.

En el lugar, se encontraban otras personas sumidas en proceso de desahucio. Querían apoyar a las afectadas. Una de esas personas, cuyo lanzamiento también se aplazó a última hora, relataba el desgaste emocional que está sufriendo: «Después de diez años, de la noche a la mañana te dicen que te tienes que ir. Pensaba, a menudo, qué cosas cogería para llevar conmigo, qué cabía en la mochila, qué podía llevar encima. Nadie me quita lo que he vivido. El daño psicológico es tremendo».

De igual manera, exponía las dificultades que está teniendo para encontrar una alternativa habitacional. Porque no son sólo los precios o las condiciones vitales que hay que tener para poder alquilar, sino que se encuentra con que «piden fianza hasta para alquilar una lonja».

 

«La incertidumbre es una de las emociones que mayor malestar generan en el ser humano»

 

Este testimonio podría ser el de cualquier persona en proceso de desahucio. Según la psicóloga Rosa María Luna Arroyo, la incertidumbre es una de las emociones que mayor malestar generan en el ser humano. La suma de los sentimientos creados por estas situaciones puede dar como resultado un cuadro de estrés postraumático. Otra derivada es una importante alteración emocional que puede provocar problemas de salud y el cambio de esperanzas de vida.

En El juego del aplazado, cuando se completa el dibujo se corta la soga que ahorca a la inquilina, pero la deja indefensa y a la intemperie. Por humanidad, la justicia debería tener cuidado de no convertir los aplazamientos en juegos macabros como el que presenciamos en directo.