|Imagen de archivo: Ángel Alda, Portavoz del Grupo Parlamentario Vox, es observado por la Presidenta de la Mesa|
|Opinión|
El pasado 30 de junio se aprobó en el parlamento riojano una ley —presentada por el PP— que otorga a nuestra comunidad un modelo pionero de gratuidad universitaria. Todas las personas de entre 17 y 35 años empadronadas en La Rioja desde hace, como mínimo, dos años, tendrán acceso gratuito a la universidad en la región —con excepción del cuarto curso, cuya gratuidad se aplicará desde el año que viene—. Es decir, La Rioja será la primera comunidad en ofrecer a sus habitantes una educación gratuita en todos los ciclos.
No obstante, Vox ha sido el único partido en votar en contra. Ha calificado la medida de «electoralista» y ha recordado a Capellán que, hace catorce años, subió las tasas universitarias en su cargo de Consejero de Educación. Con estos argumentos, Héctor Alacid, Portavoz Adjunto del Grupo Parlamentario Vox, ha explicado el «no» de su partido a la universidad gratuita para las riojanas y riojanos.
Quizás, estos argumentos podrían parecer vagos a la hora de defender que no te gusta la idea de ayudar a las familias riojanas con los estudios de sus hijas e hijos. Sin embargo, si contextualizamos, podemos recordar los nexos culturales de este partido con el autor de la frase «muera la inteligencia».
Desde las filas de Vox se han realizado acciones y declaraciones en favor de la memoria de Millán Astray —como en Madrid o Aragón—. Este fundador de la Legión, en un acto en la Universidad de Salamanca en octubre de 1936, se enfrentó a Miguel de Unamuno al grito de «Viva la muerte, muera la inteligencia». Era la respuesta a las palabras de Unamuno contra la extrema violencia del bando franquista.
Esta consigna representa la obediencia sin cuestionamiento, la disciplina mal entendida y el culto al sacrificio. Algo muy lejano al pensamiento crítico y propio; lo contrario de lo que ofrecen la cultura y el conocimiento.
Sumado a eso, numerosos análisis coinciden en integrar a Vox en el marco del franquismo sociológico. Una etiqueta de la que hacen gala al exhibir banderas preconstitucionales. Nostalgia de una época en la que las barreras económicas eran barreras educativas, pero también las barreras ideológicas.
Por consiguiente, podrían estar buscando una sociedad carente de pensamiento crítico, donde calen mejor las ideas simples ante problemas complejos; donde sea más señalable un enemigo común. El antagonismo de lo que planteaba el sociólogo Erich Fromm: que «el conocimiento no debe ser una mera masa de información, sino el medio racional de comprensión de las fuerzas subyacentes que determinan los procesos materiales y humanos».
En cuanto a la normativa objeto de este artículo, actualmente existe un proceso burocrático a cargo del estudiantado para la solicitud de becas. Revisión de requisitos, registro, solicitud en plazo, comprobación, seguimiento… En principio, la nueva ley riojana evita ese proceso ya que la financiación va directa a la Universidad de La Rioja. Esto hace que, en la práctica, las familias no tengan si quiera que solicitar las ayudas y, por primera vez, sí se pueda hablar de estudios superiores gratuitos.
Quizás, que cualquier riojano o riojana pueda adquirir las capacidades que otorgan ciertos conocimientos es lo que no gusta al partido que defiende consignas como «Viva la muerte, muera la inteligencia».

