Errores, atribuciones y contenido digital

|Opinión|

 

Seamos sinceros: este mundo cada vez es más extraño y complejo para quienes crecimos lejos de lo digital. Internet, las redes sociales, las fórmulas y códigos de los medios de comunicación digitales… Todo esto nos atropelló a al menos tres generaciones, y aunque poco a poco aprendemos a convivir con ello, aún hay cuestiones que nos cuesta entender. Por eso, a veces, surgen espacios como La Crónica Riojana: un medio modesto que, aunque trata temas de actualidad, se centra en trabajar los textos e informaciones que publican desde la reflexión, tomándose su tiempo y preparando pequeños reportajes que nos ayuden a todas a comprender un poquito mejor qué es lo que está pasando a nuestro alrededor. O, al menos, tener otra perspectiva de ello.

 

Al final esto es una forma más de crear contenido. Y esta es otra expresión que estamos aprendiendo a utilizar correctamente, porque eso de «crear contenido» no es tan sencillo como parece. Piensen que con ello nos referimos a crear hilos o vídeos para redes sociales, pero también pueden entrar aquí todo el resto de los elementos que conviven en el ecosistema digital. Como nuestros artículos y fotografías. El problema es que en este mundo es difícil controlar hasta dónde llega tu contenido y la forma en la que llega a otros espacios.

 

Esto es lo que ha pasado recientemente con una de las fotografías de nuestro pequeño medio. Descubrimos casi por casualidad que una de nuestras imágenes había sido publicada en otro medio de comunicación de nuestra región sin nuestra firma, sin que se nos mencionase como fuente y autor de esta. Y todo ello con menos de 24 horas de diferencia entre nuestra publicación y la suya. Nos sorprendió muchísimo, además, que el lugar en el que se había publicado era uno de los medios históricos del periodismo riojano: La Rioja.

 

 

Evidentemente, después del susto inicial, contactamos con la dirección del medio en busca de respuestas y de una reparación. Y en este punto, como siempre, vamos a ser sinceros: estamos muy agradecidos por su pronta respuesta y su buen hacer para solventar una situación tan desagradable incluso con la publicación de una «fe de errores» en la versión en papel del periódico, imagen con la que abrimos esta reflexión. Puede parecer que esto es lo normal, que cuando se comete un error se enmienda con rapidez para evitar daños y males mayores, pero no siempre es así. Y cuando a quien se copia, intencionadamente o no, es un medio pequeño, el daño puede ser mucho mayor de lo que se pueden imaginar.

 

Todo este asunto nos ha llevado a una reflexión mucho más profunda. Quienes dedicamos una parte de nuestro tiempo a crear contenido para dar de comer a los habitantes del ecosistema digital sabemos que estas cosas pueden pasar. Y también sabemos que hay múltiples herramientas que están ahí para ayudarnos a evitar que pasen, bien porque tú como creador quieres mantener un control sobre la republicación de lo que haces, bien porque como medio quieres evitar malentendidos que pueden llegar a mayores.

 

Y, precisamente porque sabemos esto, nos hacemos muchas preguntas a raíz de lo sucedido. ¿Cómo es posible que un medio de reconocido prestigio cometa el error de publicar una fotografía de otro sin darse cuenta de que la fuente que están citando es errónea? ¿Por qué estos mecanismos no se aplican en un medio de comunicación por defecto? ¿No estamos aplicando suficientes filtros para verificar la procedencia de las imágenes e informaciones que publicamos? ¿Es un exceso de confianza en nuestras fuentes? ¿Es uno de los resultados indeseados de la inmediatez que las redes exigen y en la que caemos para no perder el ritmo frenético de esta nueva era?

 

Es una lástima, pero no tengo una respuesta contundente para estas preguntas en este momento. No obstante, las dejo aquí para que entre todas y todos reflexionemos sobre en qué se está convirtiendo el universo de los medios digitales y sobre lo que queremos que sean. Es más necesaria que nunca.